miércoles, 6 de octubre de 2010

AMAR o QUERER

Amar o querer es la duda… cómo podemos saber si el amor que sentimos puede alcanzar el cumplir verdaderas proezas por el ser que habita nuestros pensamientos…
Hay que identificar lo que es verdadero de lo que es subjetivo o mas bien “momentáneo”. Lo que es verdadero siempre sobrevivirá a los conflictos, temores, pruebas de fortaleza e incluso atraviesan los pronósticos de lo que nosotros mismos esperamos de lo que sentimos.
Amar es la fase en que luego de haber superado ciertos elementos naturales de autodefensa y reconocimiento por la convivencia, se ha logrado conseguir y no ha sido nada fácil.
Este es el punto… amar requiere o debió requerir renuncias que nunca imaginamos, posiblemente dejamos de ser un poco lo que solíamos ser, pero ojo… en positivo, siempre en positivo. Casi siempre no somos realmente conscientes de lo que hemos hecho, o más bien lo que hemos sido capaces de lograr por estabilizarnos y compenetrarnos con nuestra pareja. Si no nos gustaba ser observados, hemos de permitirle esto, si nunca nos gustó celar, sin darnos cuenta caemos en ello, si fuimos egoístas de pronto empezamos a querer compartir y no nos da fastidio el tener sus objetos entre los nuestros.
Amar es ante todo una decisión que renovamos con nuestros votos a diario, porque cuando amamos caminamos de la mano y nos ponemos delante de un microscopio que nos guste o no es el laboratorio necesario de la convivencia. De ahí que si dos personas se sienten a gusto sólo por ratitos y luego cada quien piensa en el hogar que tiene y en la manera de irse ya nos habla de un simple “querer”.
… Amar exige de nosotros actitudes y acciones que sólo pueden darse si amamos con convicción.
Cuando nos escudamos en pretextos transitorios para permanecer sólo ciertas horas a la semana con la pareja la conclusión es definitiva. No se trata de realizar, por cierto este experimento, pero se debe entender que amar es algo que requiere tiempo, esfuerzo, sacrificio personal, comprensión, dedicación y renuncias.
Si amar es todo esto… querer es el camino que si recorremos sana y honestamente nos permitirá saber en un plazo no muy largo si no estamos sólo fascinados por una virtud o cualidad en la otra persona, que a la larga no nos alcance para desarrollar una sana relación.
Querer no es malo pero es un camino que hay que recorrer. La ida nos pone frente a distintas opciones, el corazón suele ser esquivo a la razón pero a la larga arroja el resultado.
Amar o querer no debe ser un dilema. La pregunta debe ser si somos o seremos capaces de entregarnos a esa persona a pesar de todo lo malo que pudiéramos encontrar mientras nos profundizamos en su universo complejo.



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